Anarquía en el equinoccio

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Un café en Lavapiés
dio la posibilidad que nos quisiéramos volver a ver.
¡¡Ah!! ¡¡Y cómo olvidar el carrot cake a medio comer!!

Música, pastas y cervezas,
un trío delicioso,
pero peligroso.

Sin darme cuenta, un abrazo sorpresa,
un beso con dulzura
y luego caricias con ternura,
que bueno, sería locura,
no elevaran la temperatura.

Afuera a 4… adentro a 24,
quién sabe,
por momentos a 34….
¡¡sí!! ¡¡¡34 grados!!!
que incrementaron,
nuestra lista de pecados.

Encuentros supeditados a nuestros deseos,
más nunca a profundos sentimientos.
Fue así como nuestros cuerpos,
fueron protagonistas de bailes de a 2,
al son de vinilos y mucha,
pero mucha lujuria y pasión.

Tus besos, ¡¡¡Exquisitos besos!!!,
más aún cuando delineaban todo mi cuerpo.
Exquisitos y exclusivos.
¿Exclusivos?
Sí, pero sólo porque no podían ser derrochados,
razón por la cual eran sólo dados,
cuando no éramos vistos ni escuchados…
Al menos eso salió en tu algoritmo,
que no puedo negar,
mantuvo bastante bien nuestro ritmo.

Decías que había cariño,
y sí… lo sé amore mío.
Cómo negarlo, si al mirarnos,
no entendíamos dónde habíamos estado,
y al despertarnos disfrutábamos,
de nuestro breve letargo,
mirando nuestro efímero equinoccio peruano.

Pero claro,
la clave para que algo “perdure” como hermoso,
paradójicamente es que sea “corto” y fervoroso.

Amores fugaces
y por qué no llamarlos instintos sagaces.
Sí, sagaces,
porque deciden sabiamente cuando es momento de separarse,
y saben que al volver a pensarse,
una amplia sonrisa en ambos rostros ha de formarse.

Los caminos alineados pero separados nada malo tienen,
malo es hacer desaparecer a nuestro ser,
por un vacio emocional llenar querer
y ver así a nuestra esencia perecer.

No te asustes cariño,
esta no es una carta de amor,
ni una despedida con desamor,
es sólo una manifestación de lo que tu “ser”
a mí me hizo aprender, querer, pero principalmente no querer.

Con esto juzgar no pretendo,
es más tu sinceridad y congruencia,
son lo que más me gustan de tu esencia,
y si perpetuar tu relación de a uno quieres,
entonces hacer eso debes.

Pero como ya te dije caro mio,
si ya sabemos a dónde cada uno desea llegar,
para qué prolongar eso
que en el corto plazo va a acabar.

Es así que en mi autonomía
decido elegir, que si bien en anarquía disfruto vivir,
tu anarquía no es aquella en la cual yo deseo fluir.

Grazie per tutto




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