Ave Fénix

Publicado por admin en

Debo confesar que durante mucho tiempo en mi vida, cada vez que las cosas no sucedían como esperaba me preguntaba ¿Por qué a mí?, sin tener respuesta o hasta victimizándome. Ahora mi respuesta es: “¡Porque te tocó, ya está, aprende &%&$!”. Pero bueno, les contaré acerca de una etapa de mi vida no muy grata pero llena de aprendizajes.

Tuve una relación tóxica a mis 24 años, lo cual era nuevo para mí, porque siempre estuve acostumbrada a que me trataran como una reina. El inicio de esta relación coincidió con una etapa muy complicada a nivel familiar, por lo que que GENERÉ o mejor dicho GENERAMOS (ojo, asumo por completo mi responsabilidad, pero en toda relación hay un enganche y es de dos) una relación poco sana. Yo me volví completamente dependiente de él y él adopto un rol de mando y control, en el cual se engrandecía mientras a mí me hacía sentir cada vez más insignificante.

Para no explayarme, sólo puedo decir que fue una etapa en mi vida en la que me convertí en una mujer que yo no reconocía, era tan obvio que hasta mis amigos me lo decían. ¡¡¡Oh my Goddddd!!!, parezco protagonista de novela mexicana, jajajajaja. Ahora río, pero no saben cómo lloré. Tampoco mi intención es pintarlo como un monstruo, en realidad ambos no supimos amarnos sanamente.

Cada desplante suyo era un momento de depresión terrible, echada en mi cama por días, sin deseos de levantarme ni comer, no hacía nada más que llorar y siempre me preguntaba: ¿Por qué me trata así?, ¿Por qué no me ama como yo lo amo? Un día me desperté y vi a mi mamá echada en la cama igual o peor que yo (recuerden que pasábamos por un momento terrible a nivel familiar) y esa imagen de vulnerabilidad y dolor se me quedó grabada en la cabeza. Me aterré, porque YO NO QUERÍA ESO PARA MI FUTURO!

Es así que se hizo la luz y recibí este vientecito al estilo “La Rosa de Guadalupe” (es cierto, se los juro). Desde ese momento mi chip cambió. La pregunta ya no era: ¿Por qué él me trata así?, sino ¿Por qué dejo que me traten así?, ya no era ¿Por qué no me ama como yo lo amo? sino ¿Por qué acepto ese tipo de amor?  A partir de entonces me volví completamente agente de mi vida y me di cuenta que no era ÉL la persona que me hacía cosas, sino era YO la que lo permitía.

Realmente me sentí como un “Ave Fénix” (jajajajaja, así fue pues), porque renací de mis cenizas. Volví a ser esa persona segura, independiente y me prometí a mí misma: no aceptar NUNCA MÁS a alguien que no me ame como me merezco, no actuar jamás como se comportó este chico conmigo y jamás, pero jamás sentirme como como una víctima de la vida.

Principalmente en esta etapa, fue cuando entendí que todas las cosas que me pasan, son para favorecer mi evolución como persona, aunque ocasionen un daño colateral a veces, ya que, lamentablemente también ahí empecé a bloquear toda emoción negativa. Lloré tanto que después de eso dejé de llorar por mucho tiempo y por mucho tiempo me refiero a años, volviéndome así una persona dura y poco emotiva, por miedo a volver a sentirme débil, frágil y vulnerable (estoy trabajando en eso, no se preocupen). Sin embargo,  después de este chico conocí a mi ex, un hombre completamente diferente (gracias a esta relación tóxica ya tenía clarísimo qué sí y qué no quería en mi vida) con quien viví un amor recíproco, respetuoso y hermoso.

Last, but not least, debo decir que esta experiencia me enseñó también a no ser tan crítica con otras personas. Antes juzgaba mucho y la vida me enseñó que no debo hacerlo, porque a mí también me puede pasar y SÍ que me pasó. ¿Quién no ha estado dentro de una relación tóxica?, a ver, ¿quién se atreve a lanzar la primera piedra? Por esa razón, no digan: “de esta agua no he de beber”, porque se pueden envenenar ustedes solos. Pero bueno, cuando tocas fondo, no toca otra que salir ¿no?, o ¿te vas a quedar ahí atorad@ cual ducha llena de pelos? Yo decidí que no, ¿y tú?

 

 

 

 

 

Categorías: Amores Locos

1 comentario

Giuliana · 01/07/2018 a las 8:30 pm

En la vida uno puede hacer dos cosas con las experiencias duras y dolorosas; dejar que te destruya o hacer que te fortalezca. Por experiencia propia lo sé y tu post compartiendo esta experiencia lo reafirma ! Gracias por compartir :*

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *