La ansiedad de la soledad

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Desde que volví a España hace ya casi 2 meses, si bien he pasado tiempo sola, en realidad puedo decir que he tenido contacto con mucha gente nueva y he salido más de lo que pensé hacer. He bebido de más y me he quedado hasta altas horas de la mañana, (sí mañana, ni siquiera noche o madrugada).

Es así que durante las primeras semanas no me sentía sola y cuando lo estaba realmente lo disfrutaba, porque sabía que luego siempre había un plan. Pero todo tiene un tiempo y de pronto empecé a sentir un vacío, me sentía insatisfecha, sin ganas de hacer nada, fastidiada y hasta medio triste a veces. Me volvía a sentir sola y otra vez no me gustaba.

Empecé a caer en cuenta de lo que implica vivir en la casa de otros. No es mi espacio y por ende soy una extraña invasora, jajajaja. Soy muy afortunada por vivir en una casa como la que vivo, con las personas que vivo, pero no son mi familia y si bien me tratan como tal, no existe ese vínculo ni esa confianza que sólo tienes con tu familia verdadera.

¿He salido?, sí. ¿He conocido gente?, sí, pero son personas con quienes en realidad no quiero interactuar mucho en estos momentos. Eso me hace pensar en mis amigas de Lima, en la confianza y naturalidad con la que salían los planes, en esa confianza y complicidad única, que obvio aún no tengo acá y me hace extrañarlas más.

Pero más allá de extrañar, que es lo más normal, ha vuelto ese sentimiento feo de “soledad”, y digo feo, no porque la soledad sea fea, sino por como la estoy sintiendo.  Sin embargo, a estas alturas de mi vida no me siento ansiosa frente a ella, lo cual no quiere decir que no me afecte, igual me bajoneo un poco, pero me recuerdo constantemente que es un tiempo de regalo con el ser más importante en mi vida: YO (sólo a partir de mí puedo generar cosas buenas para el resto)

Estar acompañada es lindo, pero hay que saber diferenciar cuando realmente quieres pasar tiempo con esas personas o si sólo es una forma de evadir la ansiedad de tu soledad. Nadie dice que te recluyas en tu cuarto aislada del mundo, pero tampoco hay que forzar las cosas.

Actualmente hay algunos chicos que me han invitado a salir y otros que me han dicho que les escriba cuando esté libre, algunos asumo en una onda de amistad, otros intentando, quizás tener algo conmigo, y a pesar que podría aceptar y no tener nada con nadie, por alguna razón no lo hago, siento que lo haría por necesidad y no por un deseo verdadero de disfrutar de su compañía (eso no le suma a ninguna de las partes).

Hay uno en particular con el que he salido un par de veces, a quien conocí antes de irme, creo que por esa razón acepto salir con él, (aparte de no querer sentirme tan sola) como que me siento cómoda con lo que más conozco acá, aunque paradójicamente no lo conozco nada. A pesar que he podido verlo mucho más, yo misma sabiendo que sólo estaba cubriendo un vacío, me he puesto firme y no lo le llamado por necesidad, sólo he aceptado sus invitaciones cuando realmente he querido (es un avance, estando completamente sola acá)

Esto me hace pensar en aquella época en la cual hubiera sido capaz de aceptar cualquier cosa con tal de no estar sola, incluso situaciones perjudiciales para mí, relaciones que dañaban o personas que no me sumaban. Ahora pienso que eso no tiene ningún sentido, ¿para qué hacer algo que al final igual va a ser perjudicial para mí? ¿por qué no afrontar mi soledad ahora en lugar de seguir procrastinando ese momento? (ojo, aún me cuesta)

Con esto no quiero decir que soy la persona que mejor maneja la soledad, nada que ver. Aún lucho con el desgano, con el fastidio, me cuesta hacer cosas productivas para mí, aún acepto cosas con las cuales no me siento cómoda con tal de no estar tan sola, pero poco a poco voy saliendo. Ahora soy más consciente de mis debilidades en relación a “mi soledad”, sigo cubriendo vacíos seguramente, sigo y seguiré equivocándome, pero cada vez las consecuencias son menos graves y cada vez me siento mejor conmigo misma.

Se con certeza que muchas personas luchan por no sentirse solas, tienen miedo a ese sentimiento de no tener a nadie a su lado que las acompañe y por esa razón siguen en relaciones tóxicas o se enganchan con las personas equivocadas cuando sólo se ocasionan más daño, pero finalmente, ese sentimiento de soledad siempre los alcanza.

Muchas veces no aprendemos a ver las señales de la vida, aquellas que nos dicen que debemos aprender a estar solos, que de nosotros depende cambiar el sentimiento de “loneliness” (soledad por carencia) por “solitude” (soledad con paz interior). Yo ya lo he hecho antes y ha sido increíble disfrutar de mí, que finalmente soy la persona con la cual voy a estar hasta el fin de mis días. Pero tengo fluctuaciones y es difícil no caer en tentaciones de cubrir esos vacíos, pero como todo, es cuestión de ser conscientes y perseverantes. Si vives en “Solitude” tus momentos en compañía serán siempre mejores.

Categorías: Bienestar

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