La cumbre de mi incertidumbre

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La incertidumbre, es la “falta de certidumbre”(obvio ¿no?, jajaja) es decir la falta de certeza, la carencia de saber con exactitud y precisión qué pasará. Entonces a no ser que seamos pitonisas o hayamos desarrollado ciertos poderes extrasensoriales, es muy probable que sea como una especie de personaje autoinvitado permanente en nuestra vida, como un ente que deambula alrededor de nuestros pensamientos y que muchas veces nos aterra.

Mi vida últimamente tiene como personaje principal a la incertidumbre, por lo que a estas alturas he aprendido a manejarla mejor, se podría decir. Cuando emprendí por segunda vez mi viaje a España ya sin fecha de retorno a Perú, sabía que sería mi fiel acompañante, por lo que sencillamente la subí conmigo al avión y me hizo compañía las 11 horas de vuelo sin dormir y más, mucho más.

Durante este tiempo, a veces ha decidido darme un poco de descanso y se ha ido a pasear sin avisar, de pronto no la siento, pero sé que, así como se va, sé que de pronto aparecerá, pero a diferencia de antes, ahora siempre es recibida con amabilidad y cordialidad. Con eso no quiero decir que no me afecte, obvio que me afecta, unas veces más que otras, porque a veces es bien pendeja y abarca varias facetas de mi vida, entonces es ahí donde se pone un poco antipática y debo hacer un mayor esfuerzo por aceptarla cortésmente.

Eso es lo que me ha pasado en estos últimos días. La muy traviesa decidió meterse en todo y yo no tuve más remedio que aceptarla. Desde que llegué tenía planificado que mi permanencia en el Puerto sería momentánea, porque en Setiembre partiría a Madrid a vivir con una amiga mía y una amiga suya. Sin embargo, la cosa se puso bien complicada y cuando digo bien complicada me refiero a que fue imposible conseguir un depa para las tres. Así que fue así que tuve que empezar a buscar habitación sólo para mí. ¿Era realmente apropiado mudarme a Madrid?, fue lo que pensé, de repente debía quedarme acá, pero bueno igual había que intentarlo.

Segunda dificultad, no estoy en Madrid, ósea tenía que incomodar a mis 2 únicas amigas allá para que vayan a ver las habitaciones, felizmente no tuve que molestarlas mucho, si algo te gusta tienes que decir que sí inmediatamente, sin pensarlo tanto. Badi, que es la aplicación que usé para encontrar habitación es como el Tinder de este sector, tienes que completar un perfil, ves las habitaciones y los perfiles de los dueños de los pisos, mandas solicitudes, si les gusta tu perfil te aceptan, sino te rechazan sin mayor explicación y los peores te dejan en pendiente, nunca he usado Tinder, pero algo así debe ser ¿no?. Finalmente hice match con el dueño de un piso, a mi amiga le gustó la habitación (Lucía, mil gracias, te debo unas cañitas), me conocieron (él y su novia) por videollamada e hice la reserva. Así que ya tengo donde vivir a partir del 1ero de octubre. Yeeeee!!!

Ahora pues, yo dejo de trabajar este miércoles 12, para los que no les ha quedado claro (porque seguro no han leído mis posts anteriores) yo vivo en la casa donde trabajo, entonces mi idea era irme a pasar unos días a la casa de mi mamá, estar con ella y disfrutar de mi tiempo en este lugar de playas hermosas hasta el 26 o 27. Pero nuevamente, la vida cambia los planes y la incertidumbre entra sin invitación. Por circunstancias ajenas a ella y a mí no será muy cómodo que me quede en su casa, es decir puedo hacerlo, ella quiere, pero será una situación que incomodará a terceros. Así que me tengo que ir antes a Madrid y pedir hospedaje por 2 semanas (es algo que estoy tratando de resolver ahora) o debo aceptar estar en un lugar donde mi presencia sé que incomodará.

De pronto me pongo a pensar nuevamente, ¿realmente debo irme?, quizás todas las puertas se me están cerrando porque me debo quedar acá, pero, ¿qué me hago en un pueblo pequeño con pocas posibilidades de estudio y de conseguir lo que he venido a buscar? Pero quizás igual debería quedarme y sólo viajar los días que tenga clases que son dos días por mes. Pero, por otro lado, pienso que eso sería conformarme y quedarme en mi zona de confort. ¡¡¡Ya no sé que pensar ni que sentir!!!

Eso, viene de la mano con otra incertidumbre, ¿de qué voy a vivir en Madrid?, jajajajaja, quizás no es quedarme en mi zona de confort el seguir trabajando acá, sino es sólo sentido común. Entonces, eso sí me empieza a angustiar, ¿me debería quedar? ¿ya la cagué separando la habitación? ¿conseguiré un trabajo rápido? (sólo tengo para vivir un mes y esto quizás hasta 2 si muero de hambre) ¿podré seguir pagando los estudios a los cuales ya me matriculé? Mientras escribo esto se me hace un nudo en el pecho.

Por otro lado he estado medio afectada porque llegó el momento en el que empecé a extrañar a mi “tribu”: a mi familia (Toto – mi perro, es familia, que quede bien claro) y amigos, de pronto no me sentí parte de nada, no me sentía bienvenida de verdad en ningún lugar, de pronto me di cuenta que estaba nuevamente sola. Mi mamá hace lo mejor que puede, pero a veces no puede pasar tanto tiempo conmigo como quisiera (mami, tranquila, has hecho y sigues haciendo bastante por mí, como pasarme bastantes euros por debajo de la mesa, jajaja)

A esto se le suma que una persona demasiado importante en mi vida está delicada de salud y desde hace un tiempo estamos a la espera de sus resultados, lo cual también me tenía bastante preocupada. Además, es como si Toto sintiera todo y cada vez se pone más viejo y peor de salud y de ánimos (sigo procesando esto). Afortunadamente nada es tan grave como pensábamos, aún estamos a la espera de más resultados, pero al parecer es tratable ¡GRACIAS DIOS POR ESTO!

Bueno, como habrán podido ver, todo se juntó, así que bueno, aún estoy preocupada por esta decisión de irme a Madrid, pero ¿saben qué?, siento que ya cumplí un ciclo en este trabajo, que ya no siento deseos de quedarme acá (a pesar de que la familia con la que vivo me trata demasiado bien), siento que debo intentarlo, como siempre digo, no quiero preguntarme: “¿Qué hubiera pasado si…?

Estoy llena de incertidumbre, a veces me abruma, pero, así como a mi monstruo interno, he aprendido a mirarla con cariño, no le tengo miedo, pero sí, es cierto, que la muy cabrona a veces se pone bien antipática y me hace difícil aceptarla.

Así que bueno, es una realidad que debemos reconocer, la incertidumbre es y será parte de nuestra vida, siempre será complicado saber si estamos tomando las decisiones correctas, muchas veces acertaremos, otras veces la cagaremos, pero siempre aprenderemos ¿no?

Categorías: Bienestar

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