Lo maravilloso de lo inesperado

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Cuando llegué a Perú, sentí muchísima alegría de ver a las personas que amaba, pero también no terminaba de hallarme. No quería salir a la calle, se me hacía un mundo hacer cualquier cosa por pequeña que sea, sólo quería dormir (bueno, era una realidad, tuve un jet lag terrible), pero tenía claro que el trasfondo de todo era un tema emocional. Si bien estando en España extrañaba Perú, estando acá volví a vivir todo lo que en algún momento había querido dejar, lo cual fue en un inicio, un poco frustrante, pero estaba y estoy contenta porque tengo a mi familia y amigos cerca ¡Qué lindo es eso!

A los dos días de haber llegado, recibí la noticia de que ya tenía la residencia española y debía regresar en 3 semanas para finalizar el trámite en persona. La noticia era excelente, sólo que llegó antes del tiempo previsto. Yo me había proyectado estar 3 meses en Perú, trabajar todo lo que pudiera y volver en Setiembre a España con algo de dinero. Pero la vida tenía otros planes para mí y cuando estas cosas pasan, sólo te queda aceptarlas y adaptarte.

Con el pasar de los días,  pude ver que el tener que irme en 3 semanas era otro regalo de la vida a pesar de los sentimientos encontrados que eso me generó. Yo había pedido, rezado e implorado incontables veces estando en España, que si me salía la residencia, al menos tenga tiempo de volver a mi país y el universo me escuchó ¡Por dos días y casi no vuelvo!

Por otro lado, pude ver al “Niño”  y hacer mi cierre con él (uno real para mí). Si bien después de verlo la primera vez me quedé algo movida y afectada, el saber que sólo me quedaban 3 semanas, hizo todo más fácil. Aprendí a verlo de manera diferente y a disfrutar de los pocos momentos que hemos tenido de una manera distinta, de tal forma que ya no me afecta el que lo nuestro haya acabado. No me imagino la pesadilla que hubiera sido tener que quedarme 3 meses acá, evitando verlo para no hacerme daño. Pero ya está, tema cerrado.

Otro regalo maravilloso fue que sin planificación alguna, mi “EX” fue a mi casa a visitar a mi familia y bueno ahí estaba yo. Nunca me imaginé volver a verlo, pero tuve la oportunidad de hablar con él y ambos nos liberamos de nuestras culpas, quedándonos con todo lo lindo que vivimos. Fue liberador pero triste al mismo tiempo, porque pude recordar todas las razones por las cuales me había enamorado de él y al ver su mirada, recordé lo mucho que él me amó, pero me queda claro que nuestra vida no es estar juntos.

Respecto a mis amigos en general, no sé qué es peor, si tenerlos cerca y no poder verlos porque nunca nadie tiene tiempo o tenerlos lejos y al menos saber que no los puedo ver por la distancia que nos separa. Pero las personas importantes en mi vida se han dado el tiempo de verme a pesar de sus apretadas agendas y no saben cuánto valoro esos momentos de risas, complicidades, charlas importantes y banales, en general, de disfrutar de su compañía. En cuanto a mi familia, que maravilloso poder desayunar, almorzar o cenar con ellos, darles un beso y un abrazo y decirles personalmente cuánto los amo. Sin embargo, familia y amigos, todos están enfocados en sus propias cosas y no me puedo aferrar a mi país sólo por ellos, porque cada uno sigue su camino y es lo correcto.

Lo que más me duele es saber que el domingo 8 será la última vez que vea a mi Toto, él tiene 11 años y ya es víctima de los males de un perro de su edad. Despedirme de él será una de las cosas más difíciles, pero estaré siempre agradecida por la posibilidad de pasar tiempo con él y darle un beso de despedida con todo el amor que siento y que espero lo acompañe hasta el último de sus días. “¡Toto eres increíble, lo mejor de lo mejor y no hay palabras que puedan expresar cuánto te amo!”

¿No les parecen increíbles todos los regalos que he recibido en este corto tiempo que tengo en Perú? ¡Nada es casualidad!

Muchas veces no entendemos por qué las cosas en nuestra vida cambian de manera repentina, muchos de esos cambios no son los que queremos y nos aferramos a aquello que deseamos que suceda, cuando lo mejor es aceptar el cambio y ponernos a pensar en todo lo bueno que éste está trayendo en nuestras vidas. Ya lo dije antes: “es cuestión de perspectiva”

A veces el estar tan ocupados resistiéndonos a los cambios inesperados, hace que nos volvamos ciegos y no podamos ver que esos cambios son regalos de la vida. Sáquense la venda y acepten lo maravilloso de lo inesperado, aunque cueste en un inicio. Yo sigo lidiando con tristezas y alegrías, pero decidí enfocarme en lo mejor. Espero lo mismo para ustedes.

Categorías: Bienestar

2 comentarios

Rommina · 08/07/2018 a las 11:53 pm

Los caminos y las cosas que nos fortalecen se presentan de la manera más inesperada,estoy ansiosa por descubrirlo aunque no siempre este preparada !! Esperanza y sabiduría pido para nosotras..

Gaby · 09/07/2018 a las 2:03 am

Tratar de Aceptar un cambio es lo más difícil y aterrador en la vida. Lloré con lo de Toto!! Definitivamente es de valientes!!!

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