Vida plena

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Todos queremos ser felices, quien diga lo contrario quedaría como loco. Por mi parte, empezaré por definir mi concepto de felicidad, aunque ya lo he mencionado antes, lo repetiré: La felicidad para mí no es un estado final, sino un sentimiento de bienestar y plenitud con lo que soy y con mi vida en general. Obvio que no pretendo que estén de acuerdo conmigo, finalmente cada uno tiene una noción de felicidad diferente y caminos distintos para sentirla o llegar a ella.

En mi caso, como ya saben algunos, decidí dejar mi país y empezar de 0 a los 34 al otro lado del charco. No repetiré cosas que ya saben, porque ya muy aburrido pues, pero sí les quiero contar algo que me dijeron el otro día y me hizo pensar. Aquí va: “No entiendo por qué estás jugando a ser adolescente, eso de querer mudarte a otro lugar donde no tienes nada, ¿por qué Madrid? ¿por qué no te quedaste en el Puerto donde todo es más barato, ya tienes un trabajo y donde tienes a tu mamá cerca? ¿por qué esa necedad tuya de querer irte y trabajar de camarera como si tuvieras 20? ¿por qué alguien con tu educación y con el trabajo que tenías en Perú querría hacer eso?”

Si bien he aprendido a respetar la forma de pensar de otros, no puedo decir que siempre es fácil, especialmente cuando te cuestionan, y no sólo eso, sino cuando sientes en ese discurso un tonito de arrogancia y desprecio. Así que sólo opté por ponerme a llorar, jajajaja, es cierto, mientras escuchaba lo que me decía, no pude contener las lágrimas. Tocaron la herida fresquita, aún sangrienta y obvio que dolió.

Pero saben una cosa, lo que escuché realmente me afectó, porque sus palabras eran en el fondo, la manifestación de algunos de mis pensamientos, como una vez una persona muy sabia me dijo: “Los otros no te critican, eres tú misma la que juzga tus acciones”.

Aquellos que son cercanos a mí, saben que yo quería trabajar como camarera o en alguna cafetería, quería tener contacto con personas y así enriquecerme de la variedad de gente que pudiera conocer, y miren ustedes, la vida me dio lo que quería (Ley de la atracción podríamos llamarlo), y conseguí trabajo en el Hard Rock. Mejor lugar para ser camarera en Madrid, creo que no hay por lo que me han dicho, y por lo que yo misma veo y vivo día a día.

Pero bueno, a lo que quiero llegar con todo esto, más allá de hacer explícitos mis agradecimientos por este trabajo (ya que como saben no tenía ni la más remota idea de lo que me pasaría), quiero centrarme en recordarles que a lo largo de nuestra vida nos cruzaremos con millones de personas que cuestionarán nuestras deciciones y por ende nuestras acciones. Muchos lo harán con muy buena fe, otros proyectando sus miedos y otros sólo por ser unos hij@s de puta (lo lamento, aún me cuesta no juzgar). Pero sea como sea, sólo recuerden las verdaderas razones que los llevaron a tomar esas decisiones, a seguir sus sueños o más simple, sólo presten atención a su intuición (si, ya sé, es quizás lo más complicado).

Según Martin Seligman (2018), en su libro “La Auténtica Felicidad”, todo trabajo puede convertirse en vocación y viceversa, lo importante no es encontrar el trabajo adecuado, sino reorientarlo de tal manera que nos satisfaga. Es indispensable que le demos un sentido y que éste le de un sentido a nuestra vida al mismo tiempo. Es así que yo he decidido convertir este trabajo en mi vocación actual, en donde no sólo sirvo mesas y me encuentro con clientes complicados, sino un trabajo que me permite ofrecer un servicio que alegre a un otro, que lo haga sentir bien y contento. Además es un trabajo que me está permitiendo hablar más en inglés  y en donde en general, como dirían acá, “la pasó guay”.

Así que bueno mis queridos lectores, para no aburrirlos más, me encantaría que este post los haga pensar acerca de sus trabajos y que dejemos de lado las quejas, para convertirlas en razones por las cuales nuestro trabajo quizás no tan deseado puede ser una vocación (en serio si tanto se quejan tengan los cojones de renunciar, se harían un favor a ustedes mismos y a los demás).

Siguiendo los conceptos de Seligman, no nos conformemos con una “vida placentera”, los placeres van y vienen. Tengamos una “buena vida”, en la cual usemos nuestras fortalezas para obtener auténticas gratificaciones, en donde podamos llegar al flow, momento en donde perdemos conciencia del tiempo y donde el resultado final emocional siempre es positivo. Y si es posible, que es a lo que yo apunto, tengamos una “vida significativa” en donde usemos todo lo bueno que tenemos para algo más grande, para trascender.

En mi caso, hace unos meses me prometí siempre dejar lo mejor de mí en cada cosa que haga, me prometí dejar luz en la vida de la gente, sin perder mi rumbo ni olvidarme lo que quiero lograr, y eso es lo que trato de hacer día a día. Para mí, en estos momentos estoy teniendo una “VIDA SIGNIFICATIVA COMO CAMARERA” (y obvio que quiero lograr más, pero paso a paso, y en cada paso que dé, dejaré lo mejor de mí). He logrado darle un sentido a mi trabajo y éste me ha dado un sentido también. Puedo decir que actualmente vivo una vida feliz, no perfecta, pero feliz.

Y tomando como referencia mi concepto de felicidad previamente acotado (me siento escribiendo mi tesis con esta terminología), les puedo decir que SOY FELIZ, porque estoy orgullosa de las decisiones que he tomado, de los errores que he cometido y principalmente de todos los aprendizajes que éstos me trajeron, ¡PORQUE ESTOY ORGULLOSA DE LA MUJER EN LA QUE ME HE CONVERTIDO!

¡Les deseo lo mismo a ustedes!

Categorías: Bienestar

1 comentario

Sandra natalia · 31/10/2018 a las 1:23 pm

Hermosa reflexión mame!!! Disfruta de la vida que sólo son dos días 😊 mucha buena vibra siempre!!!

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