Yo Feliz

Libélula: Madurez mental, emocional y comprensión profunda del significado de la vida

Tengo una mente muy inquieta y cuestionadora. Aunque no lo quiera me la paso analizando todos los aspectos de mi vida y a pesar de que puede ser agotador, también llega a ser muy satisfactorio.

Respecto a mis gustos, les puedo decir que me encanta hacer deporte, aprendí a tener una dieta balanceada y llevar un estilo de vida saludable, porque creo firmemente en esto de “mente sana en cuerpo sano”.

Amo bailar y también me encanta la actuación. De profesión soy psicóloga y afortunadamente me encanta mi carrera. Me especialicé en psicología clínica, pero a mis 23 años (edad en la que terminé la universidad) me asusté de las patologías. Por esa razón he trabajado durante cerca de 10 años en temas de Selección de Personal.

Ya empezaron a ver mi primer problema: No era feliz en mi trabajo, a pesar de que amo ser psicóloga. Sin embargo, mi trabajo en el mundo empresarial me hizo ser muy consciente de lo poco contenta que está la gente con su trabajo y lo horrible que es trabajar sólo por dinero. ¡¡¡Por Dios!!!, ¡¡¡Qué infelices podemos llegar a ser!!!

A pesar de mi trabajo no amado, siempre saqué lo mejor de cada experiencia, pero tenía claro que no quería volverme una amargada, y a veces realmente me sentía así. Era frustrante y por momentos sigue siéndolo, porque siempre ansíe con disfrutar de mi profesión y sentir el tan ansiado “flow”. Además me rehusaba y rehúso rotundamente a tener que vivir para trabajar, no tiene ningún sentido para mí.

En el 2015, se podría decir que empezó mi gran cambio. Ese año salí de una empresa muy grande y prestigiosa por un “Mutuo Disenso”, que gracias a Dios se adelantó a mi renuncia, porque no soportaba a mi jefa. Me ofrecieron seguir trabajando para ellos, pero como proveedor y siguiendo mi instinto, sabiendo que sería aún más infeliz, dije que no, prefiriendo así quedarme desempleada.

Después de meses de buscar trabajo y seguir encontrando argumentos que justificaran mi búsqueda laboral no añorada, una persona, que en su momento tuvo una influencia muy importante en mí, me hizo ver que ESO jamás llegaría si seguía haciendo lo mismo, y si bien no tuve mi trabajo soñado, tomé la decisión de trabajar como consultora independiente. A pesar que significaba un riesgo para mí, sentí que había dado el primer paso a esa escalera que tanto ansiaba subir, pero que tanto temía, y bueno al no tener hijos y sólo la deuda de un carro decidí hacerlo.

No ahondaré más en historias que luego contaré, pero desde ese momento, mi vida dio un giro de 180 grados, no sólo a nivel de trabajo y por ende a nivel económico, sino también a nivel personal. Los cuestionamientos acerca de lo que realmente quería eran mayores y mi estado de insatisfacción y sentimiento de fracaso me invadían muchas veces, pero siempre, siempre logré y obvio, logro sacar lo bueno de todo. Ya no sé de dónde saco la imaginación para hacerlo, pero me rehúso a tener una mente negativa y pesimista.

Para terminar con mi descripción y asegurarme de que sabes lo básico y elemental mi querido Watson, quiero terminar contándote que esta aventura de “Pasada de Vueltas y Feliz” empezó gracias a un viaje que hice a España, en donde tuve la posibilidad de estar mucho, pero muchísimo tiempo a solas con mi mente y dilemas, en donde llegué a la cumbre de mi ya natural inestabilidad emocional y en donde aprendíe a burlarme de  mi. Aunque siempre, bueno casi siempre, tuve la certeza de que estaba en el camino correcto.

¿Estás listo para enredarte con mi mente confundida y disfrutar mientras lo haces?